La detención del príncipe Andrés, ha generado gran controversia ya que ha quedado profundamente involucrado en la red del fallecido Jeffrey Epstein. El tercer hijo de la reina Isabel II y hermano del actual rey Carlos III, pasó de ser considerado un héroe de la Guerra de las Malvinas a convertirse en una figura sumamente controvertida.
Su vínculo con el agresor sexual pone en serios aprietos a la corona, justo en un momento donde la transparencia es exigida por la opinión pública global.
El origen de la amistad entre el príncipe Andrés y Epstein
La relación entre el príncipe Andrés y Jeffrey Epstein no fue un contacto superficial, sino una cercanía que se extendió por casi dos décadas. Se estima que el vínculo comenzó a principios de los años noventa, presuntamente facilitado por Ghislaine Maxwell, quien fuera pareja de Epstein y amiga íntima del duque de York.
Maxwell fue posteriormente condenada por tráfico sexual al ayudar a sostener la red de abuso que operaba el magnate en diversas propiedades de lujo.
Durante esos años, el príncipe Andrés fue un invitado recurrente en las mansiones del empresario, incluyendo su isla privada en las Islas Vírgenes. Uno de los momentos más críticos para su imagen pública ocurrió en 2010, cuando fue fotografiado caminando con Epstein en Central Park, Nueva York.
Este encuentro sucedió poco después de que el millonario cumpliera una condena por prostitución de una menor, un hecho que el príncipe intentó justificar años después como una reunión para dar por terminada su amistad.
Las acusaciones de Virginia Giuffre contra el príncipe Andrés
El caso tomó un giro legal definitivo con el testimonio de Virginia Giuffre, una de las víctimas sobrevivientes de la red de Epstein. Giuffre reveló que fue obligada a tener encuentros sexuales con el príncipe Andrés en tres ocasiones distintas, ocurridas en Londres, Nueva York y la isla privada de Jeffrey.
En ese momento, ella tenía solo 17 años, lo que situó las acusaciones en el terreno de la agresión sexual a una menor de edad según las leyes internacionales.
Una prueba determinante en la percepción pública ha sido una fotografía donde se observa al príncipe Andrés abrazando a Giuffre en la residencia de Maxwell en Londres. A pesar de que la defensa del duque cuestionó la autenticidad de la imagen, esta se convirtió en un símbolo del escándalo.
El acoso mediático y la presión legal llevaron a que, en enero de 2022, la reina Isabel II tomara la decisión de retirarle sus títulos militares y patrocinios reales para proteger la integridad de la corona.
Consecuencias actuales y el papel de Carlos III
Bajo el reinado de su hermano, el Rey Carlos III, la situación del príncipe Andrés se ha vuelto aún más aislada. Antes de los reportes sobre su detención este 19 de febrero de 2026, el príncipe ya vivía en un exilio interno, apartado de cualquier representación oficial.
La gestión de este escándalo es vital para el portal del Gobierno de México y otras entidades internacionales que vigilan los derechos humanos, pues subraya que la justicia debe alcanzar incluso a las figuras más privilegiadas.
El príncipe Andrés ya no tiene permitido participar en eventos oficiales ni representar a la monarquía en ningún acto protocolario. Este distanciamiento busca mitigar el daño reputacional que la asociación con Epstein ha causado a la familia Windsor durante los últimos años.
Finalmente, la caída del príncipe Andrés sirve como un recordatorio del impacto que tienen las relaciones personales en la esfera pública de la realeza. Lo que comenzó como una amistad en círculos de élite terminó por destruir una trayectoria militar y social de décadas.
El caso sigue siendo un tema de análisis jurídico y ético en todo el mundo, mientras la corona británica intenta navegar las aguas de una crisis que parece lejos de concluir definitivamente, marcando un precedente en la rendición de cuentas de la aristocracia moderna.


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